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ALUBIA DE TOLOSA (Phaseolus vulgaris L.)
DAVID KOURI
Cofrade de Honor de la Cofradía de la Alubia de Tolosa
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El centro de origen,
puesto de manifiesto tanto por hallazgos arqueológicos como por
evidencias históricas, botánicas e incluso lingüísticas, es América.
El centro de domesticación es Centro América (México-América
Central) y en Sudamérica la zona norte andina (Colombia) y la zona
sur andina (Perú y Argentina).
Las evidencias arqueológicas demuestran que ha sido cultivada desde
el año 5000 a.C. En la medida que su domesticación fue creciendo por
distintas civilizaciones se distribuyó primero por todo el
continente americano.
En América se conoce con los nombres de frijol, que parece que es
una deformación del español antiguo frisol que proviene del nombre
latino Phaseolus y poroto como se conoce en Argentina y Chile que
proviene del quechua purutu.
La introducción en España y Portugal y posteriormente la difusión
por el resto de Europa se produce desde las expediciones de
comienzos del siglo XVI. En la actualidad se cultiva en todo el
mundo.
A las primeras denominaciones de América latina de frijol y poroto
se suman otras adquiridas después como son:
Habichuela que es de origen mozárabe, fabichela
Fabes, en Asturias, que procede del latín faba, Phaseolus Judías que
parece ser de origen árabe, chudiya
Por último, en esta zona se conoce con el nombre de alubia que es de
origen árabe. La palabra árabe es al-l u by a , pero su origen es
griego. En griego se llamaba así a la semilla que tenía forma
arriñonada, ??ß??? (Ióbion), diminutivo de "lóbulo de la oreja". El
plural de ??ß??? es ??ß?? (Ióbia) de donde salió un helenismo que
tomó el árabe. En español, se tomó el nombre árabe con el artículo
aglutinado y se llamó "alubia"
Antes de las alubias se utilizaban otras leguminosas, como las habas
y los guisantes. Esto se pone de manifiesto en alguno de los nombres
que se le da a la alubia en euskera, como indibabak (habas de las
Indias), babarrunak (babaren urrena, babaren urrengo potajea).
Probablemente las habas fueron sustituidas por las alubias debido a
que las habas pueden provocar fabismo, enfermedad hemolítica
ocasionada por la ingestión de habas verdes en ciertos individuos
caracterizados por una determinada constitución genética. Las habas
ya fueron consideradas por los egipcios como alimento despreciable.
Los sacerdotes no las comían, aunque el pueblo llano sí. Tampoco
eran estimadas por los griegos y los romanos.
En trabajos de D. José Miguel de Barandiarán se pone de manifiesto
que en la alimentación de los caseríos vascos la carne de vacuno
entra muy escasamente en la dieta normal, estando los chuletones
reservado para ocasiones excepcionales como las fiestas del pueblo
(parece que el mito del chuletón de los vascos es un invento
bastante reciente). Entonces, ¿de dónde salían las proteínas
necesarias para aportar los aminoácidos que son imprescindibles? El
mismo Barandiarán escribe que la comida consistía fundamentalmente
en "salda" y cocido hecho con alubias e, igualmente para cenar se
tomaba un plato de cocido que había sobrado del mediodía.
De aquí se deduce el importante papel de las leguminosas en la
aportación de proteínas, que con el complemento de los huevos y
lácteos representa una dieta bastante completa.
Las legumbres son una excelente fuente de proteína vegetal ya que
contiene una media de un 23% de riqueza. Son ricas en lisina pero
deficitarias en metionina, al contrario que los cereales, por lo que
juntos presentan proteínas de apreciable valor biológico. Poseen muy
bajos niveles de grasa y colesterol. Son ricas en fibra, en hierro y
en elementos minerales y su valor calórico es de unas 300 kcal/100
gramos (¡lo peor son los ingredientes que les acompañan!). y por si
fuera poco, su producción es un "buen negocio" para el planeta:
enriquecen en nitrógeno la tierra donde se cultivan y resultan
baratas ecológicamente.
Las alubias, además de ser una buena fuente de proteína no animal,
constituyen una fuente importante de fibra, así como una sustancia
derivada denominada almidón resistente. Este almidón resistente pasa
por el intestino sin ser digerido y una vez en el colon se digiere
con la fibra para producir ácidos grasos que poseen propiedades
anticancerígenas. Los expertos en alimentación han descubierto que
las alubias negras contienen más del 40% de fibra y más del 60% del
total de éstas es almidón en su forma resistente.
Composición media por 100 gramos de alubia:
Calorías 322 Kcal.
Proteínas 21.8 g.
Grasas 2.5 g.
Carbohidratos 55.4 g.
Tiamina 0.63 mg.
Riboflavina 0.17 mg.
Niacina 1.8 mg.
Calcio 183 mg.
Hierro 4.7 mg.
TOLOSA, 30 de enero de 2005
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