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La carne es un alimento sano y nutritivo, recomendable para una
alimentación equilibrada. Lo mismo puede decirse de los productos
cárnicos, de los que existe una gran variedad y tradición en España,
contribuyendo a enriquecer nuestra dieta con una amplia gama de
sabores y presentaciones, al tiempo que aportan un alto valor
nutritivo.

Tanto la carne y sus productos cárnicos son ricos en proteínas de
alto valor biológico, vitaminas y elementos minerales.
Sus proteínas son de alto valor biológico porque son fácilmente
asimilables por nuestro organismo y nos aportan todos los
aminoácidos esenciales, es decir, aquellos que deben ser
suministrados por la dieta ya que el cuerpo humano es incapaz de
producir, o de hacerlo en cantidad suficiente. Por esto se
recomienda su consumo en las etapas del crecimiento infantil y
juventud, mujeres en situación de pre y post-parto y adultos que
realizan esfuerzos físicos. Las proteínas cárnicas presentan la
propiedad adicional de facilitar al organismo la absorción de
minerales.
También hay que destacar su alto contenido en vitaminas del complejo
B, especialmente la B12 y B6, además de tiamina, riboflavina, ácido
pantoténico, biotina y niacina.
En cuanto al contenido graso, la demanda de los consumidores hacia
un menor aporte energético ha tenido su respuesta en el sector
cárnico mediante la selección de cerdos cada vez mas magros y la
reducción del contenido de grasa de los productos elaborados.
A
modo de ejemplo pensemos que 100 gramos de lomo de cerdo, pollo,
pavo o ternera aportan una cantidad de grasa similar a la contenida
en 100 gramos de leche semi-desnatada.
Por otra parte la carne tiene una composición grasa que es rica en
ácidos grasos insaturados, especialmente el cerdo, donde casi el 50%
de la grasa es ácido oleico, también abundante en el aceite de
oliva, y que como en este tiene efectos positivos sobre los niveles
de colesterol. Asimismo el contenido de ácidos grasos
poliinsaturados, que colaboran a reducir el nivel de colesterol, es
también muy alto en la carne, situándose entre el 9 y 19% del total.
Estos niveles se incrementan notablemente en las carnes y productos
procedentes del cerdo ibérico.
En cuanto al contenido de colesterol de la carne no es especialmente
alto en comparación con otros alimentos de gran consumo, tal como se
muestra en el gráfico adjunto.
Finalmente la carne y los derivados cárnicos constituyen un
excelente aporte de hierro, mucho mas fácilmente asimilable que el
proporcionado por otros alimentos, además de fósforo y de otros
minerales como zinc, magnesio, manganeso, etc.
En conclusión, la carne y los productos cárnicos juegan un papel
destacado en la nutrición, siendo una fuente valiosa de proteínas y
microutrientes y no presentan ninguna objeción nutricional para las
personas sanas cuando son consumidos dentro de una dieta variada.
Algunos datos nutricionales
|
valores medios
(g./100 g.) |
Cerdo |
Vacuno |
Pollo |
Jamón cocido |
Jamón Serrano |
Chorizo |
|
Agua |
72-76 |
71-75 |
71-75 |
71-74 |
55-59 |
40-45 |
|
Proteínas |
18-20 |
20-22 |
18-20 |
18-20 |
30-32 |
22-24 |
|
Grasas |
3-6 |
3-5 |
3-6 |
2-4 |
3-5 |
26-28 |
|
Carbohidratos |
1 |
1 |
1 |
1-2 |
- |
2-3 |
|
Minerales |
1 |
1 |
1 |
2-3 |
6-7 |
5-6 |
|
Calorias/100 g. |
135 |
130 |
135 |
125 |
170 |
350 |
|