|
|
|
Erizos Caleteros

por José Manuel Pérez Moreno
******************************************************************* |
|
|
|
El
Carnaval de Cádiz es la historia diaria y cotidiana de esta
trimilenaria ciudad, cantada en múltiples coplillas , con una visión
a veces crítica o idealista, pero siempre picaresca y divertida, con
la gracia natural que generosamente se prodiga en esta tierra. Es
sin dudarlo nuestra fiesta más emblemática, y como toda fiesta tiene
aspectos gastronómicos que nos gustaría contaros. De ahí surge el "quid"de
la cuestión, vamos el meollo del asunto, y brota la pregunta,
¿existe una Gastronomía característica del Carnaval de Cádiz?.
En ediciones anteriores de esta Web, nuestro compañero Julito
repasaba los aspectos gastronómicos de nuestras fiestas
("Gastronomía en las Fiestas Gaditanas"),y yo estoy de acuerdo con
él en que no existe esta como tal. Sin embargo, una de las
características principales de nuestras carnestolendas, es que se
trata de una fiesta que se vive y se disfruta en la calle, lo cual
hace que hayan ido surgiendo múltiples eventos gastronómicos, que
permiten estar comiendo por el careto durante muchos de los días que
dura esta genuina manifestación cultural. Organizadas por distintas
peñas y asociaciones, aparecen una serie de eventos gastronómicos,
en los que se ofrece a socios, visitantes y público en general un
determinado producto. Por citar algunos, me vienen a la memoria los
denominados pestiñada, erizada, ostionada, galerada, mejillonada,
pulpada, gambada...etc. Hace unos años una chirigota gaditana,
llamada "Melody y sus secuestradores" reunía sus nombres en una
coplilla (aquí denominada cuplet) y lo culminaban cantando
"...carnaval, carnaval, ... ¡qué de carajotadas!..".
Pero me estoy enrollando por la cara, y lo que yo quiero
transmitirles es que si tuviéramos que elegir algún producto
gastronómico típico de nuestro Carnaval, en mi opinión este es sin
duda el ERIZO CALETERO. Posiblemente en esta elección influyan, por
una parte, la coincidencia en el tiempo, ya que "Cádiz en Febrero es
Carnaval" y es el mejor momento para degustar un erizo, y por otra,
el lugar más típico para su consumo, no es otro que alrededor del
Mercado de Abastos (sitio conocido en Cádiz, como "la plaza"), punto
de encuentro dónde las agrupaciones carnavalescas, especialmente los
coros, ofrecen sus repertorios al público en general.
El erizo es un manjar un tanto especial, que tiene tantos
detractores ( que no es raro que ni siquiera lo hayan probado) como
fieles adictos, que lo saborean crudos y acompañados de un buen fino
o de una manzanilla fresquita y un poco de pan, ayudándose de la
lengua o de una cucharilla para extraerlos de su cuna de púas. Una
experiencia inenarrable, que humildemente trataré de relatarles,
consiste en degustarlos en pleno corazón de la playa de la Caleta,
que es algo así como el alma de esta vieja ciudad.
Hace no mucho el cronista oficial del GGG defendía la teoría de que
los fenicios, hace ahora más menos tres milenios, se acercaron a
este enclave costero atraídos por el sabor de sus erizos y cuando
los probaron junto a un vinito blanco que nacía de unas viñas
cercanas (enclave actual del típico barrio de la Viña, cuna del
Carnaval gaditano), no tuvieron dudas en apalancarse aquí y fundar
Gadir para el mundo mundial. A simple vista parece una teoría algo
exageradilla, pero hasta la fecha no ha sido rebatida y pone de
manifiesto la celebridad de nuestros erizos caleteros porque,
estarán conmigo, en que los fenicios dieron una jartá de volteretas
y es meritorio que el maridaje entre erizo y vino, vino y erizo,
influyera de forma tan decisiva para que se quedaran aquí.
Pero a lo que íbamos, resulta un placer infinito esperar con la
manzanilla, refrescándose en una de las pozas que se forman entre
las rocas de esta playa, y con la rosquita de pan crujiente bajo el
brazo, a que nuestro amigo el ciudadano Servando, más de 50 años de
experiencia caletera en estos menesteres, aparezca con dos grandes
cestos repletos de erizos recién mariscados y con una habilidad
innata comience a cortarlos con un golpe certero de una especie de
machete curtido en miles de erizadas: el equinodermo (¡perdonen la
palabrota!) se abre en dos mitades, se sacude el agua de su interior
y con delicadeza, previa mirada agradecida al luminoso horizonte
marino que nos acoge, se lleva a la boca y ...lenguetazo, buchito de
vino y cachito de pan.... Como les decía, inenarrable.
Pero, ¿a qué saben los erizos?. Julio Camba en su famoso libro "La
casa de Luculo" habla de "un hálito de borrasca, una esencia de
tempestades marinas". Yo, indudablemente menos poético, apunto que
saben a mar, a yodo, a algas marinas, no sé... algo así, como sorber
con fruición una roca marina, que al fin y al cabo es la forma
natural de nutrirse del erizo, hurgando entre las rocas con un
aparato bucal denominado la linterna de Aristóteles, compuesto por
cinco uñas cortantes como el diamante. Cierto regusto afrodisíaco
completa su fragancia marina, porque lo que nos comemos –y dice el
refrán, que ¡de lo que se come se cría!- son las gónadas
rojiamarillentas, carnosas y con una textura granulosa, que se
complementan en un orgasmo sensorial con la esencia de la manzanilla
y un poco de pan crujiente, que potencian su característico sabor
yodado de algas marinas. Aunque nuestro amigo Servando afirma que
resulta imposible encontrar dos erizos iguales, parece que el mejor
sabor lo aportan los erizos hembras, más carnosas y llenas que los
machos (cosa por otra parte de una lógica aplastante y difícilmente
discutible).
Los meses de Diciembre a Febrero, son los ideales para el consumo de
los erizos, siendo especialmente recomendable mariscarlos con
grandes mareas (aquí en Cádiz llamamos "aguaje"a las mareas con
coeficiente superior a 1) que coinciden con los cambios lunares,
sobre todo luna nueva y luna llena. En nuestro país los erizos se
consumen también en Asturias (oricios de mar) y en el litoral
ampurdanés (garotes), donde también celebran festejos denominados "garoinadas".
No resulta extraño conocer que un genio, como Salvador Dalí, era un
consumidor compulsivo de este manjar exquisito, en las costas
gerundenses. De cualquier forma resulta al menos curioso, que en un
país devorador de pescados y mariscos como el nuestro, el consumo de
este tesoro gastronómico se reduzca a estos pocos sitios.
En nuestras costas, como les decía, se aprovechan los aguajes
invernales para adentrarse, mar adentro, a rocas habituamente
inaccesibles y con la ayuda de un instrumento denominado "garabato"arrancarlos
del interior de estas. El garabato, artilugio de fabricación casera,
guarda cierto parecido a un anzuelo de brazo largo, pero en versión
supermega que dirían los modernos.
Para terminar, una recomendación siempre fundamental en la cuestión
del marisco fresco, y es la seguridad de la procedencia del erizo en
cuestión, ya que el consumo de cualquier producto marisquero natural
entraña el peligro de "irse por las patas abajo", o de "mear por el
culo...que diría un castizo" versión gadita de la archiconocida
"venganza de Moctezuma". Si en los próximos Carnavales tienen la
suerte de poder desplazarse a Cádiz, ojito al parche, y ante
cualquier duda cómanse unas tortillitas de camarones o unas papitas
aliñás, que no tienen el embrujo de nuestros erizos pero les
permitirán seguir la fiesta con los mismos pantalones.
¡ Buen provecho ¡
José Manuel Pérez Moreno.
|
|
|
|
|
|
|
©Radio Avilés Comarca| Plaza de España Nº 12-3º | Tfnos 984835233-34 | Aptdo. 227 AVILÉS |
|