Durante
siglos, un conjunto de condiciones ecológicas y culturales crearon
una manera propia de alimentarse en la cuenca mediterránea que
coincidía en sus características comunes. Es lo que comúnmente
llamamos dieta mediterránea y que se caracteriza por el consumo de
verduras y frutas, cereales y legumbres, aceite de oliva, y, por
supuesto, pescado entre los diferentes alimentos proporcionados por
la tierra y por el mar.
En
la "pirámide de los alimentos" pueden verse representados los
diferentes grupos de alimentos y la importancia cuantitativa que
deben de tener en nuestra alimentación según el tamaño que ocupan en
la pirámide.